A medida que el sector asegurador se prepara para seguir afrontando el 2025, es importante resaltar algunos puntos clave sobre su desempeño reciente:
Crecimiento de la demanda de seguros
Se espera que el mercado de seguros de vida crezca de manera constante, mientras que el sector de no vida experimentará un crecimiento moderado. De esta forma, el desarrollo estará impulsado por un aumento en la preocupación de los consumidores por la protección y la seguridad financiera.
Innovación en productos y servicios
La personalización de las ofertas y la integración de servicios auxiliares son tendencias que están moldeando el futuro del sector. En esta línea, las aseguradoras deben adaptarse a las necesidades cambiantes de los consumidores, especialmente en un contexto donde la digitalización y la tecnología son cada vez más relevantes.
Gestión de riesgos y catástrofes naturales
Las pérdidas anuales por catástrofes naturales, que han superado los 100.000 millones de dólares, representan una preocupación creciente para la industria aseguradora, afectando de manera especial a España. Esta situación ha llevado a las compañías de seguros a replantear sus estrategias de gestión de riesgos, destacando la necesidad de una mayor capacidad de reaseguro y la adaptación a un entorno de precios inciertos, elementos esenciales para la sostenibilidad del sector.
Regulación, adaptación y competitividad
La hoja de ruta para las aseguradoras exige una mayor atención a las regulaciones sobre el comportamiento del consumidor y la relación calidad-precio. La implementación de normativas como la Ley de IA y la Ley de Resiliencia Operativa Digital (DORA) requerirá que las aseguradoras se alineen con nuevas exigencias regulatorias.
Asimismo, los actores del sector asegurador deben seguir trabajando para adaptarse rápidamente a los cambios y mantener su relevancia y competitividad en un entorno en constante evolución.